Más de una vez te habrá dado el olor a «perro» de tu cachorro, pero no sabes si es adecuado bañarlo a menudo o no.
Es esencial saber cuando es la frecuencia adecuada y tener en cuenta algunos consejos prácticos.
Frecuencia ideal: cada cuánto se puede bañar un cachorro
La regla general es: una vez al mes es más que suficiente para la mayoría de los cachorros.
Si tu perro no huele mal de verdad o no está sucio, retrasar su baño, es protegerlo.
Para saber exactamente cuándo bañar a un cachorro por primera vez, el criterio es su calendario de vacunación.
Los veterinarios recomendamos esperar a que los cachorros tenga puestas sus primeras vacunas principales (normalmente en los tres primeros meses de vida).
Antes de ese momento, su sistema inmune es débil y un mal secado o un cambio brusco de temperatura pueden provocar un resfriado serio.
¿Por qué no es bueno bañarlo en exceso?
La piel de un cachorro es más fina, sensible y tiene un pH diferente.
El exceso de agua y champú no juega a su favor.
Cuando limpias a tu perro con frecuencia, destruyes la capa de grasa natural que protege su cuerpo.
Esta barrera es su escudo contra el frío, la humedad y las bacterias del exterior.
Si te pasas con los baños, el cachorro puede tener problemas:
- Piel seca y descamada: al eliminar sus aceites naturales, la dermis se deshidrata. Le aparecerá una especie de caspa fina.
- Picor constante: la sequedad puede provoca molestias. El cachorro se rascará para aliviarse, lo que puede derivar en heridas y eccemas.
- Efecto rebote: su cuerpo intentará compensar la falta de grasa produciendo el doble de sebo (grasa natural). Esto dará lugar a que huela peor y más rápido.
- Infecciones: sin su barrera protectora, la piel queda expuesta a hongos y dermatitis que necesitarán tratamiento veterinario.
Mantener limpio a tu perro es necesario, pero una higiene mal planificada puede pasar factura.
Guía paso a paso para un baño sin traumas
El primer baño es muy importante para crear un buen hábito e intentar que se meta en la bañera por iniciativa propia.
El kit de la cuestión está en el orden y control de la temperatura.
Sigue estos pasos para que salga todo correctamente:
Paso 1. Prepara la zona de baño
Nunca abras el grifo a máxima potencia con el perro dentro, puede asustarse por el ruido.
Deja la bañera o el barreño ya preparado con unos centímetros de agua tibia.
Pon una alfombrilla de goma o una toalla en el fondo. Para que tenga mayor seguridad y agarre.
¿Acaba de llegar a casa tu perrito? El baño es solo una zona más. Si estás adaptando tu hogar para sus primeros días, te vendrá genial leer el contenido sobre cómo preparar tu casa para la llegada de un nuevo cachorro.
Paso 2. Controla la temperatura
La temperatura ideal debe rondar los 38°C, similar a su temperatura corporal.
Compruébalo siempre con la parte interna de tu muñeca o el codo.
El agua demasiado caliente daña su piel y la fría le bajará las defensas.
Paso 3. Mójalo de atrás hacia adelante
Empieza mojando las patas traseras y sube poco a poco hacia el lomo (la cabeza para el final).
Utiliza la alcachofa de ducha a baja presión o, mejor aún, una esponja o un cazo para dosificar el agua con cuidado.
Evita que le entre agua en los ojos y, sobre todo, en las orejas. La humedad atrapada ahí es causa directa de otitis.
Paso 4. Enjabónalo correctamente
Aplica un champú específico para cachorros.
Repártelo haciendo un masaje suave, sin frotar bruscamente.
Limpia bien las zonas con más acumulación de suciedad: las almohadillas de las patitas, la zona de debajo de la cola y las ingles.
Paso 5. Acláralo a fondo
Tómate tu tiempo aquí. Retira absolutamente todo el jabón con abundante agua limpia.
Los restos de champú que se quedan pegados a la piel se secan.
Pueden provocar picores intensos y terminan rompiendo su barrera de grasa natural.
Paso 6. Sécalo lo mejor posible
Al salir del agua, envuélvelo en una toalla limpia y absorbe la mayor humedad posible sin presionar fuerte.
Si usas secador, ponlo siempre a temperatura baja y a una distancia mínima de 30 centímetros.
Un mal secado, especialmente en invierno, puede acabar en un resfriado. Las raíces del pelo deben quedarse secas antes de dejarlo suelto por casa.
Consejos para que tu cachorro disfrute del baño (y no tenga miedo)
El miedo al agua no es de nacimiento, por eso es vital tener buenas experiencias las primeras veces.
Para que tu perro no sufra (y tú tampoco), la clave está en ponérselo fácil:
- Cánsalo antes de empezar: juega mucho con él o dale un buen paseo antes de meterlo en el agua. Si llega un poco cansado, estará mas dócil y relajado.
- Premia su buena actitud: dale su chuche favorita o juguete cuando esté tranquilo dentro de la bañera, incluso antes de abrir el grifo. Tiene que entender que es algo bueno.
- Distráelo como truco: si se mueve mucho, unta un poco de paté para perros en los azulejos de la bañera. Mientras lo lame, tú podrás enjabonarlo y aclararlo sin que casi se dé cuenta.
- Mantén la calma: si tú estás tenso, gritándole o sujetándolo a la fuerza, él verá que hay un peligro real. Háblale con un tono de voz suave, pausado y alegre.
Hacer las cosas bien las primeras veces cuesta más, pero te ahorrará años de peleas y tirones.
Al final, el cuidar de tu cachorro supone aprender cada día algo nuevo. En Clínica Puerto 200 nos encanta acompañarte en cada etapa con tu mascota.