Irte de vacaciones unos días o salir a tomar algo no debe significar volver a casa y encontrarte muebles mordidos o quejas de vecinos por ladridos.
Esto es lo que pasa en verano y aquí detallamos cómo debes actuar paso a paso.
¿Por qué aumentan los casos de estrés por separación en perros en verano?
El verano parece la época perfecta para disfrutar, pero para tu perro suele ser el momento más caótico.
Durante las vacaciones sueles tener más momentos juntos con tu mascota.
El problema llega cuando decides romper esa burbuja para ir a cenar, hacer una excursión o te surgen más planes.
Tu ausencia ya no es predecible, se convierte en una sorpresa desagradable para él.
A esto se le suma el calor extremo que altera sus horarios de paseo y reduce su actividad física.
Si notas jadeos constantes, ritmo cardíaco acelerado o incapacidad para descansar incluso cuando estás en casa con él, no lo ignores.
Su rutina se desmorona y el miedo a quedarse solo se activa frecuentemente.
5 trucos para prevenir la ansiedad en perros
El tratamiento de este problema no consiste en aplicar soluciones de última hora cuando ya tienes un pie fuera de casa.
Darle un juguete llamativo o un paseo a pleno sol antes de marcharte, es el primer error.
Prevenir la ansiedad por separación exige un cambio de chip.
El apoyo de un veterinario es esencial para diseñar una estrategia que prepare a tu mascota para convivir con su independencia emocional.
La clave está en aplicar pautas lógicas y repetitivas que devuelvan la estabilidad a su día a día.
Desglosamos cinco pasos directos que debes empezar a entrenar para reeducar su conducta.
Mantén tus rutinas de paseo y alimentación
- Respeta una estructura fija en las comidas y en las salidas principales para indicarle que lo importante sigue bajo control.
- No hace falta ser milimétrico con el reloj, pero sí que cumplas los horarios de su rutina habitual.
Esta estabilidad reduce la frustración y disminuye los niveles de ansiedad.
Practica «falsas salidas» y salidas cortas
- Empieza por lo más sencillo: sal de la habitación y cierra la puerta durante diez segundos. Vuelve antes de que empiece a llorar o a rascar.
- Incrementa los tiempos de forma progresiva y desordenada.
El objetivo es que tu perro asimile que salir por la puerta no significa un abandono indefinido.
Desensibiliza tus «señales de salida»
- Realiza acciones de «irte fuera» en momentos aleatorios del día en los que no tengas intención de marcharte.
- Coge las llaves y siéntate a ver la televisión. Ponte los zapatos y vete a la cocina a preparar la cena.
La repetición de estos estímulos, provocará que tu mascota no le preste mucha atención.
Normaliza las idas y venidas (sin dramas)
- Cuando te marches, hazlo de forma natural, sin mirarle ni hablarle.
- Al volver, ignora sus saltos y sus lloros hasta que se haya calmado por completo.
Se trata de transmitir a tu perro que la salida y entrada de casa es normal.
No compenses al perro por tu ausencia
- Si asocia tu regreso con una sobredosis de caricias y premios, la espera se volverá más insoportable.
- Dale su juguete favorito o su comida media hora antes de irte, de forma casual, o en cualquier otro momento del día.
Tu regreso debe ser percibido como un evento normal y cotidiano, no como una recompensa.
Si aplicas estos trucos y aun así no notas mejoría, en Clínica Puerto 200 evaluamos el caso de tu perro para darte un diagnóstico a medida y recuperar su tranquilidad en verano.