Informarte bien es el primer paso para ser un dueño responsable.
Castrar a tu gato tiene grandes beneficios, pero debes conocer los riesgos y cambios que implica.
¿Existen realmente desventajas al castrar un gato?
La respuesta corta es sí, como en cualquier intervención quirúrgica o cambio hormonal.
Existen matices que debes considerar antes de acudir a la esterilización de gatos.
No se trata de alarmarse por el procedimiento.
La castración sigue siendo la opción más recomendada por veterinarios para evitar camadas y prevenir ciertos problemas de conducta.
Modificar el sistema hormonal de tu gato altera su metabolismo y su comportamiento.
Además, el paso por el quirófano siempre conlleva un margen de riesgo, por pequeño que sea.
Conocer estos aspectos te permitirá tomar precauciones a tiempo.
Desventajas físicas de la castración en gatos
Tras la operación, el cuerpo de tu gato experimenta ajustes biológicos inevitables.
Su organismo deja de producir ciertas hormonas de forma repentina.
Esto repercute directamente en su anatomía y en su gasto de energía diario.
La mayoría de los felinos se adaptan sin problemas.
Es importante vigilar de cerca su evolución corporal.
Estos son los principales cambios físicos a los que debes prestar atención.
Tendencia al sobrepeso y obesidad
El impacto en la báscula es la consecuencia física más frecuente tras la intervención.
Al retirar las gónadas, el metabolismo basal de tu felino se desploma, disminuyendo su necesidad diaria de calorías.
Si mantienes la misma rutina de siempre, el aumento de peso será casi inevitable debido a varios factores:
- Menor gasto energético: su cuerpo quema calorías a un ritmo mucho más lento en reposo.
- Aumento del apetito: los cambios hormonales suelen incrementar las ganas de comer sin que el gato necesite más alimento.
- Vida más sedentaria: es habitual que pierdan ganas de explorar, jugar o recorrer la casa.
Controlar la ración diaria y fomentar el juego activo desde el primer día son medidas básicas.
Problemas urinarios (especialmente en machos)
La salud del aparato urinario es uno de los puntos más delicados tras la cirugía, sobre todo en los machos.
El cambio hormonal puede influir en la estructura de la uretra y en la frecuencia con la que el gato vacía su vejiga.
La falta de ejercicio y la baja hidratación aumentan este problema por varios motivos:
- Aparición de arena y piedras en la vejiga: al orinar con menos frecuencia, los minerales se acumulan en la vejiga y se petrifican con mayor facilidad.
- Obstrucción uretral: los machos tienen el conducto urinario más estrecho, por lo que una pequeña piedra o tapón de moco puede bloquear la salida de la orina por completo.
- Infecciones de repetición: el estancamiento de la orina favorece la aparición de bacterias en las vías urinarias.
Vigila si entra mucho al arenero, maúlla o hace fuerza sin poder orinar.
Cambios en el pelaje y elasticidad de la piel
Las hormonas sexuales también influyen en la salud de la piel y pelo.
Tras la operación, la falta de estrógenos y testosterona altera la producción de aceites naturales y el ciclo de caída del pelaje.
No siempre, pero es habitual notar ciertas modificaciones físicas en su superficie:
- Pelo más opaco y suave: el pelaje pierde parte de su brillo natural y puede adquirir una textura más lanosa o propensa a los nudos.
- Muda continua: el ciclo normal se desajusta, por lo que el gato puede soltar pelo durante todo el año y no solo en los cambios de estación.
- Pérdida de firmeza en la piel: pierde algo de elasticidad, lo que favorece la aparición del característico pliegue o «falsa tripa» en el abdomen.
Un cepillado regular y una dieta rica en ácidos grasos Omega-3 ayudan a mantener su piel hidratada y su pelaje fuerte.
Cambios en el comportamiento en gatos esterilizados
La retirada de hormonas transforma su forma de interactuar con el entorno.
Las conductas ligadas al instinto reproductor desaparecen o se reducen al mínimo tras la cirugía.
En la mayoría de los casos, estos cambios son muy positivos para la convivencia en casa.
Sin embargo, modificar su equilibrio hormonal también puede traer algunos matices en su carácter que conviene prever.
Los ajustes de comportamiento más habituales que podrías notar en tu felino son:
- Menor actividad y juego: suelen volverse más tranquilos, duermen más horas y reducen su interés por explorar o cazar.
- Reducción del marcaje y maullidos: disminuyen las ganas de orinar fuera del arenero para marcar territorio y los maullidos fuertes nocturnos asociados al celo.
- Actitud más dócil: al eliminar la frustración hormonal y el estrés por buscar pareja, se muestran más afectuosos y tolerantes con la familia.
- Menor tendencia a escaparse: pierden el impulso de salir a la calle en busca de hembras o machos, lo que reduce el riesgo de peleas o atropellos.
- Aumento de la dependencia o inseguridad: en algunos felinos, la bajada de testosterona o estrógenos puede hacerlos un poco más apegados a sus dueños o más miedosos.
¿Pesan más las ventajas o las desventajas?
Aunque existen riesgos metabólicos y cambios físicos, casi todos se pueden prevenir o controlar con facilidad.
Elegir una alimentación adecuada, cuidar su hidratación y mantener al gato activo en casa neutralizan la gran mayoría de las desventajas.
Por contra, los beneficios sobre su salud y la convivencia suelen ser permanentes.
Salvo que tu veterinario indique lo contrario por un motivo de salud específico.
Los pros superan claramente a los contras.
Informarte bien no es para dudar de la operación.
El objetivo es para preparar a tu felino y garantizarle una vida larga y equilibrada.
Si tienes dudas sobre el momento ideal para la intervención en Clínica Puerto 200, somos especialistas en recomendarte los mejores consejos sobre el caso particular de tu mascota.